Apuntes sobre evangelios sinópticos #8: la dimensión socio-histórica en Mateo

Tratamos ahora en esta entrada la dimensión socio-histórica de la trama narrativa en Mateo. Para ver las entradas anteriores, visitar los siguientes enlaces: parte #1, parte #2parte #3, parte #4parte #5, parte #6 y parte #7.

1. Lugar de composición de la obra

1.1  La comunidad de Mt

En los dos capítulos anteriores ya hemos ido viendo las características de la comunidad mateana.

  • Es heterogénea. Hay judeo-cristianos pero también cristianos venidos del paganismo.
  • Polemiza con el judaísmo fariseo reorganizado tras la conquista, expolio y destrucción en Jerusalén por los romanos en el año 70. Posiblemente, a estas alturas, la Iglesia ya se ha separado de la Sinagoga.
  • Tiene problemas internos debido a la falta de coherencia de vida de algunos cristianos que no dan buenos frutos, que muestran «poca fe». Hay falsos profetas que escandalizan y extravían a los más débiles de la comunidad.
  • Está establecida en un centro urbano y tiene una cierta organización interna con algunos ministerios dentro de la comunidad. Parece que existían escribas cristianos, dado el uso que se hace de las Escrituras y de las tradiciones judías.

1.2  La Iglesia de Antioquía de Siria

La opinión más extendida considera que el evangelio de Mt tuviera su origen en Antioquía, capital de la provincia romana de Siria y tercera ciudad del imperio (después de Roma y Alejandría). Era una ciudad cosmopolita, con el griego como lengua franca y el helenismo como trasfondo cultural dominante. La colonia judía era importante, también muy empapada de dicho helenismo.

En un primer momento, la Iglesia es fundada en esta ciudad por judeo-cristianos de corte helenista que habían huido de Jerusalén en el momento de la primera persecución (Hch 8,1-3; 11,19-21). Por primera vez se acepta en la Iglesia la entrada de gentiles sin ser sometidos a circuncisión ni a otras prescripciones judías. Posteriormente a este momento, Pablo jugará un papel importante en esta Iglesia (Hch 11,25-26; 13,1). Antioquía y Jerusalén serán los dos grandes centros del cristianismo en esta primera hora de la Iglesia. Jerusalén es una comunidad judeo-cristiana estricta, vinculada a la Ley. Antioquía es mucho más libre respecto a la Ley, dado que tiene judeo-cristianos helenistas abiertos a los gentiles. El llamado «Concilio de Jerusalén» (Gal 2,1-10; Hch 15,1-29) fue, en realidad una asamblea de ambas iglesias, en la que se reconoció la legitimidad tanto del cristianismo jerosolimitano como del antioqueno.

Un segundo momento lo provoca el conflicto que se dio entre Pedro y Pablo en esta comunidad antioquena (Gal 2,11-14). El asunto se concluye con la promulgación del llamado «decreto apostólico» (Hch 15,19-20.28-29) que pretendía promover la convivencia y la comunión entre judeo-cristianos y pagano-cristianos. Es una solución intermedia. Como ya dijimos en el capítulo anterior, esta actitud de síntesis es lo que caracteriza a la tradición petrina, y quizás al mismo Pedro, en el cristianismo de los orígenes. Es una tradición que acabó prevaleciendo en la comunidad antioquena. Así pues, en este segundo momento, la Iglesia de Antioquía funda su unidad sobre la tradición petrina y Pedro se convierte en la gran autoridad de esta comunidad.

1.3  Mt, el evangelio de la Iglesia de Antioquía

Las características literarias y teológicas del evangelio mateano, junto con la situación vital (sitz in leben) de la iglesia antioquena apoyan la idea de ser esta ciudad en la que se compuso este evangelio. Veámoslas:

  • Mt es el único evangelio que habla del eco de la actividad de Jesús en Siria (4,24). Además, es una obra escrita en griego, lengua usada prevalentemente en las ciudades de Siria occidental.
  • El origen antioqueno de este evangelio se confirma por el uso que hace de él san Ignacio de Antioquía.
  • Mt realiza una síntesis de Mc y Q. Tanto por motivos geográficos como teológicos, Antioquía es un lugar muy propicio para que tal encuentro se haya podido dar.
  • Hch 13, 1 habla de la existencia de «profetas y maestros» en la iglesia de Antioquía, y se confirma la existencia de estos ministerios en el evangelio de Mt.
  • Los conflictos que se dan en Antioquía (y que están referidos en Hch) se ven reflejados en el evangelio de Mt. Por un lado, están los judeo-cristianos de corte farisaico que se abanderaban como los promotores de la Ley, generando conflicto dentro de la Iglesia. Por otro lado, estaba el conflicto de los judeo-cristianos helenistas, más liberales y carismáticos con los menos legalistas, herederos de un paulinismo desenfocado. Antioquía es el sitio donde mejor se explican estas dos tendencias y sus conflictos.
  • En Mt, Pedro es el prototipo de los discípulos y el garante de las tradiciones disciplinares y doctrinales de Jesús. Además, en 16,17-19, Mt expone la bienaventuranza dicha por Jesús y referida a Pedro, usando un género literario de investidura divina del transmisor de la revelación. Con ello, parece que Mt busca legitimar su obra en nombre de Pedro.

Así pues, con esto comprobamos que el texto del evangelio mateano y la historia de la iglesia de Antioquía se explican e iluminan recíprocamente.

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El secreto de la justicia (divina) explicado por Teresa de Lisieux

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“Quisiera intentar haceros comprender por medio de una comparación muy sencilla cuánto ama Jesús a las almas, aun imperfectas, que se confían a Él. Supongo que un padre tiene dos hijos traviesos y desobedientes, y que, al ir a castigarlos, ve que uno tiembla y se aleja de él con terror, teniendo, sin embargo, en el fondo del corazón el sentimiento de que merece ser castigado; su hermano, al contrario, se arroja en los brazos del padre, diciendo que siente haberlo disgustado, que lo ama y que, para probarlo, de ahora en adelante se portará bien. Después, si este hijo pide a su padre que lo “castigue” con un “beso”, no creo que el corazón del padre dichoso pueda resistir a la confianza filial de su hijo, cuya sinceridad y amor le son conocidos. No desconoce, sin embargo, que más de una vez su hijo caerá en las mismas faltas, pero está dispuesto a perdonarlo siempre, si siempre su hijo “lo toma” por “el corazón”…” (18 julio 1897).

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Apuntes sobre evangelios sinópticos #7: la dimensión teológica mateana

En esta séptima entrada estudiaremos los principales hilos teológicos de la trama narrativa mateana. Para ver las entradas anteriores, visitar los siguientes enlaces: parte #1, parte #2parte #3, parte #4parte #5 y parte #6.

1. El rechazo de Israel y la Iglesia cristiana

La relación con el judaísmo fue un problema clave en la Iglesia primitiva. El evangelio de Mt no está exento de ello y en él nos encontramos con un autor judío pero que, a la vez, contiene la polémica antijudía más dura de todo el NT. Este evangelio se nos desvelará como un evangelio judeo-cristiano abierto a los gentiles.

1.1  El Mesías enviado a Israel

El evangelista subraya que Jesús es el Mesías enviado al pueblo de Israel. Ya en el primer versículo del evangelio se le vincula con David y Abraham. También, para los dos primeros capítulos (llamados también «evangelio de la infancia»), Mt se sirve de la infancia de Moisés y de Israel para interpretar el origen de Jesús.

Es interesante notar cómo Mt plasma en dos dichos de Jesús restringiendo, sólo a las ovejas de Israel, su ministerio y el de sus discípulos (10,6; 15,24).

Por otro lado, con el uso de las citas de cumplimiento tan propias de Mt, se pone de manifiesto su intención de presentarle a la luz del AT y como su cumplimiento.

1.2  El Mesías rechazado

Mt también subraya que Israel rechaza al Mesías que le ha sido enviado. Esto ya se vislumbra en el prólogo, mediante la perversidad de Herodes, rey de Israel (2,1-12) y la actitud negativa de «todo Jerusalén» (2,3) y de los responsables del judaísmo.

En los capítulos posteriores, se reafirma este rechazo del Mesías por parte de todo el pueblo judío. Jesús entabla una dura polémica contra aquella «generación malvada y perversa» (12,39.41.45). Las tres parábolas de 21,28—22,14 expresan el juicio de Jesús sobre Israel (22,43): «se os quitará el Reino de Dios y será dado a un pueblo (ethnei) que dé sus frutos». También el texto de la comparecencia ante Pilato (27,15-26) es muy significativo al respecto; en el v. 25, exclusivo de Mt, se dice: «todo el pueblo dijo: “la sangre suya (caiga) sobre nosotros y sobre nuestros hijos”». Incluso después de la muerte de Jesús, se puede ver cómo continúa el rechazo en 22,62-66 y 28,11-15.

1.3  El nuevo pueblo de Dios

En Mt surge un nuevo pueblo de Dios, abierto a todas las naciones, a gentiles y judíos sin discriminación. Se acaba la situación privilegiada de Israel, pero no lo excluye. Está abierto a todas las gentes: es universal. Este nuevo pueblo se funda en la aceptación de Jesús —en la fe en Él— y en el cumplimiento de sus enseñanzas.

Este universalismo, proclamado programática y solemnemente al final, en 28,16-20, se viene anunciando continuamente a lo largo de todo el evangelio.

1.4  La polémica antijudía

Esta polémica se podría explicar por la siguiente razón: a la comunidad mateana —siendo de tipo judeo-cristiana en la que también habría etno-cristianos— le era urgente delimitarse respecto al judaísmo oficial de corte farisaico que se impuso después del año 70.

Se ha solido acusar a Mt de anti-judío. De hecho 27,25 ha sido usado muchas veces a lo largo de la historia como argumento legitimador del anti-semitismo. En primer lugar, la expresión de este versículo proviene del AT (Lv 20,9; Dt 19,10; Jos 2,19; 2 Sam 1,16). Este «anti-judaísmo» se debe entender en el contexto de una fuerte polémica sociológica y teológica entre la Sinagoga y la Iglesia de Mt, en la que abundaron frases duras por ambas partes. Incluso no debemos descartar el que Mt usara este modo de polémica con Israel para advertir críticamente a su propia Iglesia de lo que también a ella le podía acontecer. Como botón de muestra, tenemos el durísimo cap. 23 dirigido a la gente y a sus discípulos. Los vv. 8-12 muestra cómo esos reproches a los escribas y fariseos son una advertencia actual a la comunidad cristiana.

Con todo esto, podemos deducir que Mt pretende hacer ver a su lector que se dan a la vez: una ruptura con el antiguo pueblo de Israel, una continuidad y un progreso. 1º Se acaba la prerrogativa de Israel. 2º se da una continuidad de la Iglesia con respecto de Israel («ekklesía» es traducción griega de «qahal» que significa «asamblea religiosa del pueblo de Israel»). 3º se abre universalmente a todos los pueblos de la tierra pero sin excluir a aquellos de Israel que acepten a Jesús como Mesías.

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Apuntes sobre evangelios sinópticos #6: la dimensión literaria en Mateo

Continuamos con la sexta entrada de nuestros apuntes de evangelios sinópticos.  Vamos ya a tratar con el Evangelio de Mateo, ubicándonos en el meridiano de nuestros apuntes. Estudiaremos ahora la dimensión literaria. Para ver las entradas anteriores, visitar los siguientes enlaces: parte #1, parte #2parte #3, parte #4 y parte #5.

1. Características literarias

1.1  Mateo como obra narrativa y de síntesis

Desde el punto de vista literario, Mt hace una síntesis fundamentalmente a partir de Mc —material más narrativo— y Q —material más discursivo—, además de introducir un material propio. Pero Mt altera el orden de sus fuentes para hacer composiciones de carácter temático. Sobre todo modifica profundamente el orden de la primera parte de Mc (1,21—5,43 correspondiente a Mt 5,1—13). A partir de Mt 13,53 sigue desde Mc 6,1 con fidelidad.

También Mt es una obra de síntesis desde el punto de vista teológico. Mc se centraba en la revelación de Jesús como Hijo de Dios a través de la cruz. Por otro lado, Q tiene un énfasis más escatológico, presentando a Jesús en una función de juez futuro como Hijo del Hombre. La síntesis mateana de ambas fuentes, además, integra unas afirmaciones netamente judías y legalistas con otras de carácter universalista y críticas con la Ley.

Así pues, Mt presenta una síntesis equilibrada del pensamiento del cristianismo primitivo que ha sido de gran aprecio en la Iglesia de todos los tiempos.

1.2  Una obra bien compuesta: recursos estilísticos

Mt es hijo de su tiempo: un mundo en que conviven una cultura helenista y otra semita, más o menos separada, con sus diversas interrelaciones de aceptaciones y rechazos. Mientras que Mt es el más judío de los evangelios, sin embargo, escribe en un griego más correcto que Mc, a la vez que emplea muy bien una serie de recursos estilísticos semíticos. Muchos de estos recursos no tienen sólo una función estilística literaria sino además pedagógica.

El uso de estos recursos pone de manifiesto:

  • que el evangelio está bien construido y presupone que su texto va a ser leído de seguido;
  • que, sobre todo, las unidades menores del evangelio están bien construidas;
  • y que las técnicas literarias de Mt son parecidas a las ya conocidas en el AT y en la literatura judía.

Algunos de dichos recursos estilísticos, los más importantes, son:

a) Inclusiones

La repetición de palabras o expresiones al principio y al final de una sección la delimitan y orientan sobre un contenido (por ejem. la sección delimitada por 4,23 y 9,35).

b) Paralelismos y quiasmos

Bien paralelismos antitéticos (por ejem. en 7,24-27 se presentan dos estrofas paralelas con conclusiones contrarias), o bien en forma circular presentando un quiasmo (por ejem. 16,25).

c) Repetición de palabras

En algunas secciones se subraya el tema fundamentalmente mediante la repetición de palabras clave (por ejem. en el caps. 5-7 aparece 5 veces «justicia» o en 11,20—12,45 aparece 7 veces «juicio»).

Entre las palabras favoritas de Mt, encontramos algunas que tienen que ver con la escatología, con la ética, con la eclesiología, con la revelación en el AT y con la cristología davídica (tema de la unción de David como rey).

d) Versículos centrales y textos centrales

Busca resaltar la importancia de determinados temas (por ejem. 5,17.20.48; 6,1; 18,10.14). La importancia de algunos textos viene marcada a veces por su colocación (por ejem. 5,17-20; 12,46-50). A veces estos versículos o textos tienen una función de títulos de una sección o también de transición de una a otra.

e) Repeticiones

Sirven para resaltar lo más importante de todo lo que quiere transmitir Mt y, por tanto, poner de manifiesto la unidad de la obra. Este recurso lo utiliza de diversas formas:

  • usando una misma fórmula repitiéndola inmediata y sucesivamente (por ejem. en la construcción de las genealogías en 1,2-22 o en las seis antítesis de las bienaventuranzas en 5,21-48).
  • Hay fórmulas que se repiten en todo su evangelio. Las dos más importantes son: la introducción a citas del AT de cumplimiento (1,22; 2,5; 2,15; 2,17; 2,23; 4,14; 8,17; 12,17; 13,14; 13,35; 21,4; 27,9) y la fórmula que está al final de los discursos de Jesús (7,28; 11,1; 13,53; 19,1; 26,1).

También se dan repeticiones de milagros muy semejantes ( por ejem. 8,23-27 y 14,22-33; 14,15-21 y 15,32-38, etc.).

f) Ordenaciones numéricas

Mt a veces agrupa elementos en series numéricas. El «3» (tres grupos de genealogías, tres tentaciones, tres negaciones, etc.). El «7» (siete maldiciones, siete peticiones del Padrenuestro, perdonar setenta veces siete, etc.).

g) Anticipaciones

A veces Mt anticipa algo que va a relatar y desarrollar más tarde (por ejem. en 2,1-12 anticipa el destino fatídico de Israel; en 2,23 junto con 4,12 preludia la misión a los paganos).

1.3  Carácter doctrinal de Mateo: los cinco discursos

En todo Mt se encuentra un gran afán doctrinal. Quiere instruir a su comunidad sobre los diversos aspectos del Reino de los Cielos.

Este interés se pone de manifiesto sobre todo en los cinco grandes discursos visibles en la obra y que demuestran su capacidad de síntesis y organización del material que usa de las diversas fuentes. Como ya indicábamos antes, al final de cada uno de ellos usa una frase estereotipada con función de transición narrativa: «y sucedió cuando terminó Jesús estas palabras…» (7,28; 11,1; 13,53; 19,1; 26,1). Este aspecto transitivo es importante porque indica que los discursos no son cuerpos extraños al relato, sino que se insertan en él, conectan secciones narrativas y proporcionan el sentido de la acción.

Cada discurso tiene su propia unidad literaria y temática. Presentan distintos aspectos del Reino de los Cielos y existe una progresión entre ellos.

  • 5,1—7,29. El Sermón del monte: Jesús proclama el Reino y sus exigencias.
  • 9,35—10,42. El discurso de la misión: La extensión del Reino.
  • 13,3b-52. El discurso en parábolas: La naturaleza del Reino.
  • 18,3-34. El discurso eclesial: La comunidad que acepta el Reino.
  • 23,1—25,46. El discurso escatológico: Estar preparados para la venida del Reino.

Los discursos desvelan la magnífica construcción literaria y la progresión teológica de Mt. Los más largos son el 1º y el 5º. Las palabras de Jesús siempre están actualizadas eclesialmente, pero los discursos 2º y 4º muestran un interés eclesial más explícito. En el centro está el 3º, destacando así su importancia. Es quizás el mejor construido y en el que se habla del Reino directamente y en lenguaje poético.

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Antonio González Fernández. La justificación por la fe: más allá del siglo XVI

A finales de febrero, el zubiriano Antonio González (1961, filósofo y teólogo) realizó una charla muy rica sobre la justificación por la fe desde la óptica anabautista, denominación a la cual él pertenece, y desde donde reflexiona sobre la experiencia de liberación que supone la relación con Cristo-Jesús. El ponente tiene una biografía riquísima y trenzada, y vale la pena ahondar en ella para quien le interese. El año 2017 se celebró el 500 aniversario de Lutero y de sus famosas tesis, y es un momento espléndido para reflexionar sobre la óptica protestante y evangélica para mejorar el diálogo —que supone dos (dia) logos interactuando— entre ambas posiciones.

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La genialidad clarioscura: un tributo (roñoso) a Caravaggio (II)

Esta se la segunda parte de las entradas que estamos haciendo sobre Caravaggio y su obra. La primera entrada puede leerse aquí.

Primeros años

Poco después de cumplir 18 años, en 1590, Caravaggio abandona Milán y parte hacia Roma. Ya no volvería más a su ciudad natal. La inmemorial ciudad estaba atravesando un periodo de desarrollo urbano con edificios sorprendentes. La Renovatio Urbis puesta en marcha por el Papa Sixto V requería un auténtico ejército de escultores, decoradores y constructores. Había que llevar a cabo obras impresionantes, ampliaciones o renovaciones de las antiguas basílicas, la conclusión de San Pedro, la enorme obra de levantar los obeliscos egipcios en las principales plazas, una tarea dirigida por Domenico Fontana, el arquitecto favorito de Sixto V.

Los primeros años en Roma son para Caravaggio más años de hambre que de fama. Sus principios son difíciles. De momento vive muy lejos de los salones y palacios, su lugar está en las tabernas inmundas, rodeadas por las ruinas de la antigua civilización y los escombros de los edificios nuevos; callejones de una Roma “de segunda”. Pendenciero y violento por naturaleza innata, no tarda en verse envuelto en problemas con la ley. Caravaggio no se inspira en los modelos clásicos e idealizados que Roma ofrece por decenas. Sino que observa la vida en las calles y las tabernas y las representa con un profundo sentido de pertenencia. Este cuadro es un comienzo de una nueva época y supone el final del Renacimiento:

jugadores de cartas caravaggio

Los jugadores de cartas (1594)

En esta obra, Caravaggio nos presenta a unos tahúres que engañan a un joven ingenuo y de buena familia.

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La genialidad clarioscura: un (roñoso) tributo al genio de Caravaggio (I)

caravaggio-wc-9237777-2-402Me ha dado por escribir una serie de entradas sobre Caravaggio, uno de mis pintores favoritos, al cual considero un genio. Ni soy historiador del arte ni un especialista en la materia. Sencillamente me apetece rememorarle de la mejor manera que puedo: escribiendo sobre él. Pido disculpas de antemano por las potenciales ineptitudes que pueda cometer al hacer un repaso sobre su obra (estaré encantado de que se me corrija). Ofreceré al final una escueta reflexión teológica sobre la praxis de este artista que puede ser de interés para algunos.

Introducción

Caravaggio sólo firmó un cuadro, el de un condenado de cuya garganta fluye la sangre. Nos legó tres autorretratos que reflejan el vitalismo dramático que invadía su psiquismo: uno de ellos cuando era un joven pálido y demacrado, acaso consumido por la malaria tan común en su época. Otro a los treinta años de edad, pintándose como el testigo de un asesinato. El tercero lo produjo en los últimos años de su corta y tormentosa vida, donde se representa como un joven Goliat, gigantesco, espantado y decapitado.

El itinerario de su vida va desde Milán a Roma, de Génova a Nápoles, de Sicilia a Malta. El joven artista frecuentó los salones de los palacios más principescos y ostentosos, así como las cárceles más decadentes, episodios éstos de una vida de aventura que finalizó en drama. Pero, por encima de todo, en las dos décadas anteriores y posteriores al 1600, pintó una serie de obras maestras que cambiarían la historia del arte definitoriamente: con Caravaggio ya no somos espectadores, sino testigos oculares de una acción vital y enérgica que nos convierten en cómplices directos.

En las siguientes entradas me propongo explorar su itinerario artístico, analizando brevemente las obras más representativas que enhebran las diferentes etapas de este volátil genio.

Además de este análisis, esbozaremos la siguiente hipótesis, a saber: la praxis realista de Caravaggio, aunado a su biografía siempre trenzada con lo marginal, telúrico, pobre y periférico de la sociedad, encarna el arquetipo por excelencia de Juan el Bautista, símbolo del encuentro de lo divino en medio de lo salvaje y periférico. Acaso la psique del autor, en virtud de una vida repleta de marginación y pobreza, se identificó con este arquetipo para justificar su vivencia y praxis antagónicas. Al ocurrir esta identificación, la praxis artística de Caravaggio adquiriría un status de “cristiano anónimo”, término por el cual el teólogo jesuita Karl Rahner utiliza para designar a todos aquellos hombres que participan de la mediación salvífica de Cristo implícita o anónimamente.

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De latinismos e imbecilismos

urbietorbiYa van en los últimos dos meses —¡dos meses!— que escucho varias veces en la radio —¡tres!— que el Papa da la bendición Urbi et Orbe. Que no se dice así, y la gente (¿con estudios?) sigue insistiendo. Reiterado error, venga una y otra vez, “Urbi et Orbe”. Van las
dos con “i”, urbi et urbi, porque son dos dativos singulares (→ que tiene la función oracional de complemento indirecto, que indica el destinatario o beneficiario de la acción nombrada“he escrito a mi madre) de la tercera declinación latina, y el latinismo significa “bendición para la ciudad (Roma) y para el mundo.” 

Y así vamos. Y esto pasa porque ya no se lee a Virgilio ni a Horacio ni molan las humanidades, porque pa qué vamo a tudiá zo que no da passshta, si lo que queremo eh passhta. Pues la “passshta” de por sí no te sirve para nada (i m b é c i l) porque es pura potencialidad material sin horizonte ningunoY el hombre no puede no tener horizonte, porque es constitutivamente práxico y escatológico, se hace haciendo, para lo cual necesita proyectarse hacia el futuro siempre; “no puede no-esperar” (Laín Entralgo), ¿capisci?  Y lo que pasa por sencillamente buscar “la passshta” es que se disparata el deseo incolmable (Lacan),  y queremos más y más sin saber para qué lo queremos, y nos fragmentamos en una n-a-d-a sin identidad. Para eso están las humanidades, para humanizar. Así llegamos a los cuarenta, queriendo hacer algo con el des-hecho, y nos compramos una moto y le ponemos los cuernos a la parienta para “recuperar el tiempo” perdido. Si no nos hacemos nuestro horizonte, te lo aseguro, nos lo van a hacer otros. 

¡Ea! Chavalines de PAU (o como coño se llame ahora), idos todos a matricular a mierdas  tipo ADE, Ingeniería industrial y Derecho: ¡a ganar passshta campeonessshhh!

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Cristo: El Mesías manifestado

Haciendo arqueología por la web he dado con esta emisión de Tiempo de Tertulia, donde participan en un face to face nada menos que Gonzalo Puente Ojea y Luis Cencillo, en un debate sobre la figura de Jesús, el Cristo, hablando sobre quién fue realmente Jesús, sobre qué fuentes históricas tenemos sobre él, el papel de San Pablo en la difusión de la imagen de Cristo, así como el “puente” entre el Jesús histórico y el Cristo suprahistórico y teológico. Yo hubiese quitado a los demás contertulios y los hubiese dejado a ellos dos dándose cachetadas dialécticas… pero bueno, cosas mías. 🙂

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Filosofía sin eje

Procrastinando un poco a estas horas, me rondaba por la cabeza la siguiente cuestión: ahora está de moda defender la filosofía en algunos lares haciendo preguntas retóricas tales como: “¿se puede estudiar el plano cartersiano, el cálculo diferencial o la geometría plana sin saber quienes eran Descartes, Leibniz o Euclides?” Y lo que hay que responder ante tamaña “genialidad” de pregunta es que por supuesto que sí. Importa bien poco para un estudiante de matemáticas o física el problema gnoseológico que planteaba Descartes; más bien, resultaría pedagógicamente un obstáculo mezclar ambas ramas para éstos.

Cada vez que alguien me plantea esta cuestión, me gusta “redondamente” responderle a la inversa:  ¿puedo entender a Descartes o a Leibniz sin saber de ejes de coordenadas o de cálculo infinitesimal? Y no se plantea la pregunta así porque resulta de lo más incómodo y forzaría a replantear toda la formación de los “filósofos” que pululan ahora por cualquier facultad dejando en evidencia lo inútiles que son. Y así vamos, con una filosofía de indigentes que todavía se pregunta si las mesas son reales. No es que defienda yo un positivismo ni una filosofía analítica sin más —ni mucho menos una cultura sin humanidades, que se acaba convirtiendo en una cultura des-humanizada—, pero a mi me parece que embutirse de una buena dosis de “anamnesis” platónica y recordar que hace mucho, mucho tiempo no se podía estudiar filosofía sin saber antes geometría podría resultar de lo más medicinal.

Vamos, que ya no hay gente como, por ejemplo, un Zubiri, que se dejó los codos empollando todo lo que pudo sobre la física de la época aprendiendo con y de los mejores, porque claro, hacer filosofía así, como si de una auténtica ciencia primera se tratara, implicaría dedicar toda tu vida al proyecto filosófico, y esto ya toca más bien lo vocacional. Ah… Y habrá quien me diga que esto llevaría mucho tiempo, que aprender ese curriculum de matemáticas sacrificaría gran parte de horas estudio necesarias para otras áreas importantes, y que abarcar todo eso sería imposible incluso para un genio. Pero no ha de ser así. Bastaría con que un estudiante de filosofía conozca las mismas matemáticas básicas que un estudiante de ingeniería informática, por ejemplo —lógica y estructuras discretas (para el análisis), cinemática, geometría no euclidiana (para ontología,  filosofía del espacio o hasta gnoseología), e incluso estadística (para cuestiones epistemológicas), etc.—. 

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