Apuntes sobre evangelios sinópticos #10: dimensión teológica en Lucas y Hechos de los Apóstoles

Ésta es la décima entrada de nuestros apuntes sobre Evangelios sinópticos. Mientras que en nuestra anterior entrada tratamos la dimensión literaria en Lucas, esta vez abordaremos su dimensión teológica. Para visitar los apuntes en entradas anteriores, clicar los siguientes enlaces: parte #1, parte #2parte #3, parte #4parte #5, parte #6parte #7parte #8 y parte #9.


Lucas presenta una historia de salvación, dividida en varios periodos. Muestra esta historia como un camino profético y salvador, programado y dirigido por Dios Padre mediante el Espíritu Santo y los profetas (los del A. T. y Jesús-profeta) y mediante la Iglesia (pueblo de profetas).

1. El camino profético

1.1  Camino

La categoría «camino» aparece en Lc-Hch en función de los grandes personajes y de su obra: Juan Bautista, María, Jesús, La Iglesia, Pablo, Pedro.

Juan Bautista prepara el camino al Señor.

María se puso en camino con prisa.

Jesús crea el camino de Dios, de la paz, de la vida. Lo abre y lo recorre Él mismo con su ministerio y que le lleva a la plenitud con su resurrección. Lo enseña y, aún siendo rechazado, lo lleva hasta su consumación. Después de su resurrección, continúa caminando con sus discípulos como protagonista de la Iglesia.

Para la Iglesia, «el camino» resume toda la obra de Jesús y su razón de ser. Es un camino salvador. Ha de vivirlo y anunciarlo a todos los hombres y mujeres, pues Jesús quiere salir al paso de todos. Se anuncia a los judíos aunque éstos lo rechazan, por eso Pablo lo anuncia a los gentiles. La Iglesia se edifica recorriendo el camino con seriedad a pesar de las persecuciones, que no podrán detenerlo, por que lo dirige el Espíritu Santo. La parusía del Señor Jesús pondrá fin a todo este camino de salvación.

1.2  Etapas del camino

Son fundamentalmente dos: 1ª la preparación y 2ª el cumplimiento por Jesús. Dentro de esta segunda, hay dos fases de acuerdo con la cristología de los dos estadios: a) su ministerio terreno en Palestina y b) su actividad como Señor glorioso por medio del testimonio de la Iglesia.

a) Tiempo de preparación

Este tiempo fue el del tiempo del A.T. representado ahora por Juan el Bautista. Él es el último y mayor de los profetas de esta etapa y en él culmina la obra de los patriarcas, de Moisés y David. Por medio de ellos ha actuado  Dios Padre, que es el verdadero protagonista de todo el camino, lo promete y lo programa. Por esto, Lucas presenta las grandes etapas y los grandes hechos de este camino como cumplimiento, especialmente los más desagradables. Todo el camino tiene carácter de cumplimiento, revela la fidelidad de Dios y es motivo de acción de gracias y confianza y, en los casos negativos, de consuelo. Juan Bautista, pues, prepara inminentemente la siguiente etapa con su mensaje de cumplimiento. Él se eclipsa y toma el relevo el mismísimo Señor Jesús.

b) Tiempo de cumplimiento

+ El ministerio terreno

El ministerio terreno fue el comienzo del cumplimiento de las promesas de su actuación como profeta escatológico. Jesús comienza su camino en Galilea, proclamando el cumplimiento de las promesas de la salvación con palabras y obras, pero rechazado como lo fueron los profetas. Elige a Doce como testigos cualificados de su ministerio. Y desde Galilea se encamina a Jerusalén donde consuma su camino por medio de la muerte hacia la exaltación, constituido Mesías y Señor. Su camino termina en «la derecha del Padre». Este final coronó su existencia profética, sacerdotal y regia. Por esto, Lucas describe la ascensión como un subir al cielo mientras da la bendición sacerdotal y como unción profética, quedando constituido como Palabra viviente que Dios dirige a los hombres.

+ El ministerio del Jesús glorioso y el de su Iglesia

Durante el tiempo de la Iglesia, el Señor resucitado continúa ejerciendo como Mesías, Señor y Profeta. La Iglesia recorre esta etapa del camino como etapa de testimonio. Durante ella, ha de proclamar con obras y palabras que ya ha comenzado el cumplimiento de la promesa del Reino en Dios por medio de Jesús resucitado. Jesús sigue íntimamente unido a su Iglesia y recorre con ella en estado glorioso este camino, ofreciendo la salvación a todos: a judíos y a gentiles. Jesús, que ha recibido la plenitud del Espíritu, lo ofrece a la Iglesia para hacerles capaces de ser sus testigos. El camino de la Iglesia se sitúa entre la ascensión y la parusía del Señor, entre el Reino presente y futuro. Este camino está al servicio de dicha venida del Señor (parusía). La Iglesia hace este servicio de una doble manera: 1º con su vida filial y fraternal y 2º con la proclamación de la exaltación de Jesús. En Hch este camino de testimonio tiene la siguiente ruta: Jerusalén, Judea, Samaria y hasta «los confines del mundo», desde los judíos hasta los gentiles y con un sentido, que podríamos llamar, centrípeto. Así expresa Lucas su convicción de que el Señor es el protagonista del camino de la Iglesia y que es actualización del camino del Siervo también con dificultades, llegando a Roma (al final de Hch), corazón del mundo gentil y, de ahí, a los confines.

c) La parusía

Ésta marcará el final del camino salvador. Entonces Jesús aparecerá como Mesías y Salvador —ante Israel y ante todos los demás pueblos—, como restaurador de todas las cosas, consuelo de todas las aflicciones pasadas en este camino.

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