Apuntes sobre evangelios sinópticos #7: la dimensión teológica mateana

4. La Iglesia

Mt es el evangelio eclesial por antonomasia por dos razones:

  • Es el único evangelio en que aparece la palabra griega «ekklesia» (dos veces referida a la comunidad en 18,17 y una a todo el nuevo pueblo del Cristo Jesús en 16,18).
  • La obra entera transparenta la vida de la Iglesia y, en cierto modo, sus ministerios. Mt está interesado por la actualización eclesial de lo que Jesús dijo e hizo.

4.1  La Iglesia de Jesús

Jesús promete la construcción de «su» Iglesia en 16,18. La Iglesia surge después de que Jesús y los anteriores enviados divinos son rechazados por parte de Israel. Por tanto, la «aceptación de Jesús» será la primera característica del nuevo pueblo de Dios. La Iglesia mateana se cualifica, por tanto, cristológicamente.

4.2  Fundamento cristológico de la Iglesia de Mt

Para Mt, Jesús está siempre presente en medio de su comunidad. En Él se verifica la presencia de Dios que caracterizaba al pueblo de Dios, como decía la fórmula de la alianza en el AT. Ya vimos algo de esto en el análisis del título cristológico «Dios con nosotros». Mt quiere subrayar la presencia permanente de Jesús con los suyos, la relación Jesús-comunidad. Es la fundamentación cristológica de la vida y del ser de la Iglesia.

Mt establece una continuidad muy estricta entre Jesús y la comunidad. Esto lo comprobamos por ejem. al describir el envío de los discípulos en el cap. 10, subraya con mucho detalle la continuidad de los discípulos con el mensaje, las obras, los comportamientos y hasta con los conflictos de Jesús. Incluso, a continuación en 11,2-6, se presentan formando unidad las obras de Jesús y las de los discípulos.

La Iglesia es una fraternidad en la que está presente siempre Jesús. Jesús llama «hermanos» a sus discípulos en 28,10. Los que cumplen la voluntad de su Padre forman la familia de Jesús (12,46-50). Deben abolirse desigualdades porque sólo en torno a Dios Padre y a Jesús se forma la fraternidad radical (23,8-10). Los miembros de la comunidad son hermanos y más ante las dificultades y conflictos que pudieran amenazarla (18,15.21.35).

4.3  Los discípulos

En Mt predomina el concepto de «discípulo» frente al de «apóstol» (usado sólo en 10,2). Los discípulos están especialmente vinculados al Jesús terrestre. Pero su realidad se actualiza eclesiológicamente. De tal modo que, en Mt, la realidad de «ser discípulo» se convierte claramente en modelo del «ser cristiano». Baste de ejem. ver el paralelo sobre José de Arimatea entre Mc 15,43 (José esperaba el Reino) y Mt 27,57 (José se había hecho discípulo).

Mt indica que los discípulos «entienden». Por ejem., en 13,10-23 donde se habla del porqué usa Jesús las parábolas y del tema de entender de los discípulos. Esta inteligencia o comprensión se refiere a la enseñanza de Jesús y es un presupuesto de la fe. Según Mt, la comprensión y la fe son dos aspectos complementarios e inseparables del discípulo.

Mt tipifica a los discípulos, en los cuales ve a los cristianos de todos los tiempos. Sin idealizarles, pues conoce sus luces y sombras, sí que hace por mejorar la imagen tan negativa que Mc trasmite de ellos; sobre todo elimina la incapacidad total de comprender. Ver por ejem. los paralelos de Mc 6,52; Mt 14,33; o también Mc 4,40 y Mt 8,26.

A los discípulos de Jesús en Mt les afecta «la poca fe», que es un término propio de Mt (6,30; 8,26; 14,31; 16,8; 17,20). Los discípulos son creyentes, tienen fe, pero ésta se encuentra siempre amenazada. Y esto se refleja también en la comunidad mateana. El problema no es tanto creer, sino mantenerse firmes y fieles en la fe a lo largo de la vida.

4.4  La figura de Pedro

La figura de Pedro es de gran importancia en el primer evangelio. Además de los textos de triple tradición referidos a él, Mt tiene importantes tradiciones petrinas propias (14,28-33; 16,17-19; 17,24-27). En su evangelio se hacen tanto afirmaciones positivas como negativas de su modo de actuar y decir. Según el evangelista, los pecados de Pedro son pecados típicos que pueden cometer todos los cristianos.

También Pedro es a veces el portavoz de los demás discípulos. En ocasiones, las intervenciones de Pedro cerca de Jesús y en nombre de los demás discípulos se refieren a cuestiones de normas prácticas de comportamiento (por lo general, sobre problemas importantes para la vida de una comunidad de corte judeo-cristiana); y es él el que recibe respuesta de Jesús.

En Mt, Pedro es el prototipo de los discípulos. Este papel es muy claro en 14,28-33. Pero además, Pedro es una figura del pasado con un papel eclesial irrepetible y decisivo. En 16,17-19, Jesús declara a Pedro como piedra sobre la que va a edificar su Iglesia. Recibe un poder decisivo que se le confiere con la metáfora de las llaves, en orden al reino de los Cielos, pero que debe ejercerse en la tierra. Lo que caracteriza a Pedro es ser quien pregunta a Jesús en nombre de todos los demás discípulos y ser quien recibe sus enseñanzas. Es una función doctrinal lo que le constituye en fundamento (roca) y clave (llave) de la Iglesia de Jesús. Para Mt, Pedro es el supremo rabí de la Iglesia.

Por otro lado, en medio de la diversidad de tradiciones que existían en el cristianismo primitivo, en la comunidad de Mt acabó imponiéndose la tradición que reivindicaba la autoridad de Pedro, caracterizada por su capacidad de síntesis y mediación entre posturas más extremas, como podían ser las del paulinismo y las del judeo-cristianismo. Mt impone la tradición petrina como la que debe fundamentar y cohesionar a toda la Iglesia.

Al evangelista le interesa garantizar la vinculación con la enseñanza moral de Jesús. Pedro es el intérprete autorizado de dichas enseñanzas. Su puesto especial reside en que fue testigo de la obra del Jesús terrestre y principalmente de sus instrucciones éticas. Por esto, su función eclesial es irrepetible y decisiva.

4.5  Profetas y escribas

En Mt encontramos una comunidad organizada. En su obra se vislumbran algunos de los ministerios que tenían.

En 23,34 se habla de «profetas, sabios y escribas» y antes, en 10,41, se habla de profetas ambulantes a los que se debe acoger.

En 13,51-52 se habla de «maestros de la ley que se han hecho discípulos del Reino», una especie de escribas cristianos que entienden todo lo que Jesús ha enseñado en parábolas. Enseñan a su comunidad contemporánea y le presentan el sentido actual de la enseñanza de Jesús (lo nuevo), pero sin desvincularse de la acción de Dios en el AT ni de las tradiciones evangélicas recibidas (lo viejo).

Es interesante la acción disciplinar descrita en 18,15-20. Estos escribas cristianos corrían el peligro de constituirse en un estado por encima de la comunidad, dominándola y rompiendo la fraternidad. Parece que este texto, si no es una fuerte crítica, al menos sí es una advertencia para los que realizan este ministerio. Quizás también haya que entender el cap 23, en que se describe un ataque contra los escribas y fariseos, en esta clave de los miembros de la comunidad mateana.

Según se percibe en el evangelio, en la comunidad de Mateo parece que va perdiendo importancia el ministerio de los profetas itinerantes frente al ministerio sedentario de los escribas. Se trata pues de una comunidad preponderante-mente judeo-cristiana. Los escribas tienen un papel importante; lo manifiesta la esmerada elaboración y redacción del evangelio y el gran conocimiento del AT y de la tradición judía.

4.6  Conflictos en la Iglesia

En la comunidad de Mt hay conflictos internos. Se polemiza con algunos por sus defectos morales provenientes probablemente de desviaciones doctrinales.

Hay cristianos carismáticos que confiesan al Señor, pertenecientes a la comunidad pero que son falsos profetas, lobos con piel de cordero (7,15-20) y «agentes de iniquidad» (7,21-23); creyentes pero que no dan frutos y no obran la justicia cristiana.

En 24,4-5.9-13 nos aclara la naturaleza del problema. Se habla de una persecución durante la que crecerá la mala conducta que enfriará el amor de la comunidad. En su base está el engaño de los falsos profetas. Con dicho engaño, Mt expresa desviaciones doctrinales. Pero el Hijo del Hombre, el día del juicio, extirpará del Reino a todos los agentes de iniquidad (13,41-42).

Posiblemente, esas desviaciones morales consistían en una especie de entusiasmo espiritual que les llevaba a considerarse por encima de la Ley y a promover actitudes libertinas. Tales doctrinas y sus consecuencias morales se dieron en la Iglesia entre sectores helenistas.

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