Apuntes sobre evangelios sinópticos #7: la dimensión teológica mateana

2. Jesucristo

Veamos ahora los títulos cristológicos más importantes que Mt aplica a Jesús a lo largo de su evangelio.

2.1  Cristo (Mesías) e Hijo de David

Son los dos primeros títulos cristológicos que aparecen en el evangelio mateano.

«Cristo» (Mesías) se repite varias veces en el evangelio de la infancia (1,1.16.17.18). Se debe a que Mt desea presentar desde el principio a Jesús como el Mesías enviado a Israel y como un modo de personificar el cumplimiento de las promesas en Él. Pero después, en el resto de la obra, este título aparece muy poco (11,2-3; 16,16; 26,63). Así pues, podemos deducir que es correcto aplicar este título a Jesús, pero que sería insuficiente y que podría correr peligro de ser ambiguo por el modo en que el pueblo podría interpretarlo.

Igualmente, el título «Hijo de David» también abunda en el evangelio de la infancia mateano (1,1.6.17.20; 2,6). De hecho, Mt es el que más utiliza esta expresión de todos los autores del NT (de las 9 veces totales, 7 veces son de Mt). Mt lo sigue usando en el resto de su evangelio. La gente le aclama entrando a Jerusalén con ramos y palmas usando este título (21,9.15). También recurren a Él implorando su misericordia y considerándole Señor (9,27-28; 15,22.25; 20,30-33). Pero también el uso de este título sigue corriendo el peligro de una comprensión ambigua en el pueblo. Mt quiere evitar las interpretaciones triunfalistas y meramente humanas de estos títulos.

2.2  Hijo Dios

Es el título más importante de Jesús, pues refleja el misterio íntimo de su persona.

Jesús es el Hijo de Dios (2,15) que cumple el designio de Israel y que será proclamado Hijo por el Padre (3,17). También la voz de lo alto lo proclamará de nuevo Hijo cuando comienza la etapa más dura de su misión (17,5). Así pues, la confesión de la filiación no se reserva para el final, como en Mc. En Mt este título es confesado también por la Iglesia (14,33; 16,16). Igualmente en la pasión se da este título pero en un contexto de tentación (27,39-43); Jesús es tentado en la cruz en su calidad de Hijo de Dios y muestra su filiación al Padre en su obediencia. Estas tres tentaciones del crucificado están estrechamente ligadas a las del inicio (4,1-11), las cuales terminan con la proclamación como Hijo de Dios en el bautismo.

La actitud de Jesús en la cruz, encuentra la respuesta del Padre. En 27,54, un grupo de paganos confiesan la filiación divina de Jesús ante los fenómenos apocalípticos que acompañan la muerte de Jesús. Así, el Padre, con su poder, responde a las tentaciones de algunos opositores de Jesús.

En el texto final, 28,16-20, convergen todas las líneas teológicas del evangelio, proclamando a Jesús como Hijo de Dios.

Un dato literario importante que corrobora la importancia de este título en Mt es que es el sinóptico que con más frecuencia habla de Dios como Padre y en el que más veces habla Jesús de «mi Padre» (ninguna vez en Mc; 4 veces en Lc; 18 veces en Mt).

Así pues, Jesús se manifiesta como Hijo de Dios en la aceptación de la condición humana y en la plena fidelidad a la voluntad de Dios, su Padre.

2.3  Señor

Por lo general, y en citas y alusiones al AT, Mt sigue el uso de los LXX donde el título «ho Kyrios» (el Señor) es el nombre de Dios.

También es muy característico de Mt la frecuencia con que Jesús es invocado como Señor por distintos personajes (discípulos y enfermos especialmente). Suele estar en contexto de respeto, de reconocimiento de autoridad, de solicitud de ayuda y de fe; incluso a veces también en contexto de juicio final y de venida de Jesús. Nunca es llamado así por sus adversarios (los cuales le suelen llamar más bien «maestro»).

Pero, ciertamente, en Mt es una invocación a Jesús resucitado, Señor presente y actuante con poder en la Iglesia y que un día se manifestará glorioso como juez definitivo. (No olvidemos que Mt escribe su evangelio pasado ya un cierto tiempo de los acontecimientos pascuales).

Quizás sería exagerado decir que Mt aplica el título a Jesús con el mismo sentido que los LXX lo aplica a Dios, pero el lector del evangelio puede darse cuenta del uso del mismo sustantivo «Kyrios» tanto para Dios en el AT de los LXX como para Jesús en este evangelio.

2.4  «Dios con Nosotros»

Mt con este título hace una reinterpretación cristológica de una fórmula de alianza propia del AT. Para Mt, en Jesús se realiza la presencia de Dios en medio de su pueblo y este nuevo pueblo de Dios se caracteriza por su relación con Jesús.

La inclusión literaria, generada entre el relato del nacimiento de Jesús en 1,23 «Emmanuel – Dios con nosotros» (cita tomada de Is 7,14) y la última frase del evangelio en 28,20 «yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo» y que engloba todo el evangelio, tiene una gran importancia teológica. Jesús, por su nacimiento humano era «Dios con nosotros». En 18,20, Jesús funda el poder de la comunidad y la eficacia de su oración en la promesa de que «donde estén dos o más reunidos en mi nombre, allí estoy en medio de ellos». Con esta promesa, Jesús continuará desempeñando este papel incluso más allá de su vida terrena. Si para Lc se da eclesiológicamente un antes (evangelio) y un después (Hch) de la ascensión de Jesús al cielo; en Mt, desde el punto de vista cristológico, no hay distinción entre el tiempo de Jesús y el tiempo de la Iglesia; es una misma época de la historia de la salvación caracterizada por la presencia del Señor en medio de los suyos.

Es cierto que Mt no dice explícitamente que Jesús sea Dios, pero habla de tal forma que insinúa su pertenencia a la esfera de la divinidad (7,21-23; 9,2; 11,27.28-30; 10,37-39).

2.5  El Hijo del Hombre

Buscar el origen de este título es muy complicado. En los sinópticos hay tres clases de dichos sobre el Hijo del Hombre: los referidos al ministerio terrestre de Jesús (Mt 8,20); los relacionados con su pasión y resurrección (Mt 17,22; 20,18; 26,2); los referidos a la parusía del hijo del hombre. Todos estos dichos se encuentran en boca de Jesús y como una auto-designación.

Es peculiar en Mt la expresión «Reino del Hijo del Hombre» (13,41; 16,28; 19,28; 25;31-34). Pero lo más característico de Mt son sus dichos del Hijo del Hombre futuro como juez (en la mayoría de los casos, referido a Dan 7,13-14). El Hijo del Hombre recibe la soberanía de parte de Dios y ocupa el trono de Dios para juzgar. Describe el juicio usando elementos de las teofanías veterotestamentarias, buscando subrayar el poder y la dignidad de Jesús. Pero este título no sólo tiene una vertiente de parusía y de juicio futuro. Ya antes de la parusía, Jesús es el Hijo del Hombre al que se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra (28,18 en referencia a Dn 7,14).

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