Apuntes sobre evangelios sinópticos #4: La dimensión teológica en Marcos

Continuamos con la cuarta parte de nuestros apuntes sobre los evangelios sinópticos, esta vez tratando sobre la dimensión teológica del evangelio de Marcos. Las entradas anteriores pueden verse en los siguientes enlaces: parte #1, parte #2 y parte #3.


En el primer versículo, Mc presenta de modo concentrado el contenido que habrá de ir desarrollándose a lo largo de toda su obra: “Principio del evangelio de Jesús Cristo, Hijo de Dios”. Según esto, pretende mostrar que Jesús mismo es el Evangelio (la Buena Noticia), en cuanto que es el Cristo (Mesías) que proclama el reino de Dios y que es el Hijo de Dios.

Otro aspecto que irá apareciendo es el del discipulado.

1. Evangelio según Marcos

“Evangelizar”, como concepto teológico técnico, viene de la teología del II Isaías (cap. 45-55). Según Isaías, este término expresa una alegre noticia de algo que va a acontecer: Dios va a reinar. Jesús se lo aplicó a sí mismo y la Iglesia primitiva desarrolló dicho concepto, atribuyendo a Jesús y su obra el sustantivo “Evangelio”.

El sentido que Mc tiene del término “evangelio” es el de un mensaje que se debe transmitir oralmente. El primer versículo indica el contenido de la obra: el anuncio de Jesús-Cristo, Hijo de Dios. Este anuncio tiene un comienzo histórico en la obra de Juan Bautista, que forma parte de este Evangelio.

2. Cristo (Mesías) que proclama el Reino de Dios

Jesús es el Ungido (Cristo-Mesías) por el Espíritu y está capacitado para combatir a Satanás y proclamar eficazmente el Reino de Dios.

2.1  Presentación inicial

En el primer capítulo del evangelio de Marcos tenemos condensado el comienzo de este Reino.

En los vv. 1-13 nos presenta la figura y acción de Juan el Bautista y la entrada de Jesús en la gran escena del mundo. Jesús es mostrado como el ungido-cristo, bautizado en el Jordán. Recibiendo el Espíritu, es proclamado Hijo-Siervo-Profeta, impulsado a enfrentarse a Satanás, a vencerle y despojarle de todo poder.

A partir del v. 14 Jesús anuncia el “evangelio (buena noticia) de Dios”: “Se ha cumplido el plazo y está llegando el Reino de Dios”. Comienza la irrupción del Reino y los hombres han de responder con la conversión y la fe.

El resto del capítulo está dedicado a presentar los signos que explican el alcance del reino que comienza. El primero es la creación del discipulado (vv. 16-20), surgiendo el nuevo pueblo que implica la llegada de este Reino esencialmente comunitario. Después Jesús entra en la sinagoga de Cafarnaúm investido de la autoridad que se le ha concedido (vv. 21-28) y liberando a un poseído del poder de Satanás. Su poder se manifiesta también sobre la enfermedad (vv. 29-31). El sumario de los vv.32-34 ratifica este poder con exorcismos y curaciones. En los versículos siguientes se muestra la acción dinámica de Jesús que anuncia y va como despertando este Reino, dominando sobre el mal imperante en los pueblos vecinos. El breve sumario del v. 39 de nuevo ratifica este hecho. En los vv. 40-45 se describe la victoria de Cristo sobre la lepra, equiparable a la muerte.

Así pues, el Reino se muestra como una fuerza que tiende a crear el pueblo de Dios, a destruir el poder de Satanás, el dolor y la muerte.

2.2  Naturaleza del Reino

Para un judío, decir “Reino de Dios” es lo mismo que decir “Dios reina”. Jesús presenta el Reino de un modo nuevo: el Dios que comienza a Reinar es el Padre y la irrupción de su poder está al servicio de su querer revelarse como Padre. Decir “padre” es evocar el término “hijo”. La acción del Padre será crear un mundo de hijos que libremente acepten esta nueva relación salvadora con Él. Puesto que nuestra condición es de pecadores, la primera acción divina, el comienzo de este Reino, consistirá en perdonar y transformar el corazón de los hijos, constituyéndoles entre sí a su vez en fraternidad, en este nuevo pueblo de Dios. Este dinamismo salvador será radical y total, de toda la persona. De ese modo lo muestran los primeros signos de este Reino anunciado por Jesús, liberadores de la ignorancia, opresión, dolor enfermedad, muerte y dominio de Satanás.

Pero este Reino es una realidad dinámica dentro de la historia de la salvación: presente y futura a la vez. En el presente, se manifiesta con el perdón que nos obtiene la filiación y la fraternidad. En el futuro, se consumará con la parusía de Jesús. Por tanto, por un lado es un don y por otro implica la cooperación del ser humano para recibirlo. Entre presente y futuro se sitúa la Eucaristía, como signo y como garantía.

2.3  Los agentes del Reino

Son Dios y Jesús. Al ser humano sólo se le pide recibirlo. Dios es el sujeto de la acción del verbo “reinar”. Él lo promete, lo revela, lo realiza y dispone de él.

Jesús se distingue del Reino pero a la vez se identifica dinámicamente con él. Primero porque su acción con signos y palabras está al servicio del Reino. Segundo porque Él es el enviado que lo realiza en su persona. Se convierte así en la personificación del Reino. Este ya no es una teoría abstracta ni un proyecto, sino una persona. Por tanto, recibirle es recibir el Reino.

Mc subraya este aspecto cristológico y presenta a Jesús compartiendo la “gloria” o poder salvador del Padre. En Mc tiene muchos aspectos comunes Jesús, Evangelio y Reino de Dios.

2.4  Ética del Reino

Al ser humano, como hemos dicho, se le pide colaboración: dejarse “dominar” y transformar por Dios. Implica conversión y fe.

El discipulado explícito es una forma histórica concreta de acoger el Reino. Requiere vivir la filiación (con referencia al Padre) y la fraternidad (en Jesús) y todas las implicaciones morales que conllevan. Vivir así condiciona el conocimiento de Jesús y su seguimiento hasta la muerte y resurrección.

La ética del reino consiste pues en realizar todo lo que favorezca esta filiación y fraternidad.

2.5  Los signos del Reino

La proclamación del Reino por parte de Jesús consta de palabras y signos. La finalidad de estos signos es explicar su obra, comenzarla y garantizar su pleno cumplimiento en el futuro. Entre estos signos están principalmente los milagros, pero igualmente el perdón de los pecados y las vocaciones revelan el Reino.

En Mc tienen mucha importancia los milagros y ocupan un lugar privilegiado en la revelación del Reino. Se pueden clasificar del siguiente modo:

a) Exorcismos

(1,23-27; 3,23-27; 5,1-20)

Muestran que Jesús-Cristo, poseedor del Espíritu, es el más fuerte que vence a Satanás y a sus demonios, última causa teológica de todos los males. No hay ya ningún mal que Jesús no pueda vencer. Los suyos deben colaborar con Él en esta lucha hasta la victoria final.

b) Curaciones

(1,29-31.40-45; 3,1-5; 5,25-34; 7,24-30.31-37; 8,22-26; 10,46-52)

Son signos que muestran la destrucción de la enfermedad y el dolor. También la revivificación de un muerto es signo de poder sobre la muerte (5,21-34.35-43). En algunos casos no sólo queda en victoria sobre el cuerpo sino que alcanza a toda la persona (2,1-12).

c) Milagros sobre la naturaleza

Estos signos revelan a Jesús como Señor de la creación y, por tanto, el alcance cósmico del dinamismo del Reino.

Señalemos algunos aspectos importantes sobre el hecho redaccional de los milagros en Mc:

  • Los relatos sobre milagros en Mc son, por lo general, histórico-tradicionales, y no son meras creaciones helenísticas. Se remontan a hechos de Jesús que funcionaron como signos en el contexto socio-religioso en que actuó y que fueron transmitidos posteriormente por la tradición.
  • La tradición trasmisora es de tipo catequética, siguiendo las formas narrativas propias de ambientes palestinenses y helenistas.
  • Mc respeta sustancialmente sus fuentes.
  • Mc usa en su catequesis la tradición sobre los milagros no tanto para ilustrar el evangelio, sino porque éstos forman parte del mismo y los presenta positivamente como signos eficaces y pedagógicos de la presencia del Reino de Dios y como garantía de su plena realización en el futuro. Además, integrados junto a la tradición de la pasión-muerte-resurrección, pues el Jesús de los milagros es el mismo que llevará a plenitud el Reino.
  • Se percibe que Mc tiene reservas ante los milagros por miedo a que puedan llevar a una fe mágica en un Cristo milagrero. Pero, para Mc, los milagros son esencialmente signos y por eso los presenta habitualmente en contexto de enseñanza de Jesús. Son a la vez signos de debilidad y por eso los presenta en contexto de secreto y de limitación: Jesús no hace nada en beneficio propio y, además, se siente impotente ante la falta de fe de los hombres.

Pero, como decíamos, además de los milagros, también son signos de este Reino el perdón de los pecados y las vocaciones.

a) El perdón de los pecados

(2,1-12.13-17)

Muestra que el Reino de Dios, ya presente, es liberación radical y transformación del corazón del ser humano.

b) Las vocaciones

(1,16-20; 2,13-14)

Muestran que el Reino es nueva fraternidad en torno a Jesús-Cristo. La vocación de los Doce (3,13-19) muestra el deseo de Jesús de fundar el nuevo Israel en torno a sí.

Así, pues, estos signos de Jesús tienen un carácter escatológico y cristológico, revelando el Reino de Dios y el misterio de su persona.

3. Hijo de Dios

El Jesús-Cristo de Mc es divino. Es importante señalar cómo el evangelio comienza mencionando este título y de nuevo aparece al final en labios del centurión al pie de la cruz (15,39).

3.1  La idea de Dios en Marcos

Mc es hijo de su época. Su idea de Dios es la misma de la teología judía contemporánea. Es el Único, el Poderoso, el Creador del mundo, el Bueno, la Vida. Crea la historia de la salvación, promete el Reino, perdona, ordena nuestra convivencia con los mandamientos.

3.2  Jesús el Hijo

La novedad que presenta Mc está en mostrar a Jesús dentro de la esfera divina, compartida desde su condición filial respecto del Padre. Lo muestra como Hijo de Dios, tanto explícita como implícitamente.

Explícitamente:

  • anunciando que vendrá en la gloria del Padre (8,38);
  • en la parábola de los labradores homicidas (12,6);
  • el Hijo no sabe el día ni la hora, sino sólo el Padre (13,32);
  • la oración de Jesús: ¡Abba, Padre! (14,36);
  • ante el sanedrín, Jesús afirma ser el Hijo del Bendito (14,61).

Implícitamente son varias las pistas que ofrece Mc:

  • Jesús actúa como intérprete especial y único de la voluntad del Padre, contenida en la Ley.
  • Jesús se muestra como personificación del Reino de Dios.
  • Jesús muestra una relación y poder especial con el Templo.
  • Jesús Anuncia la Parusía compartiendo el poder de Dios.
  • El Padre reconoce a Jesús como Hijo-Siervo en el bautismo.
  • También los demonios llaman a Jesús Hijo de Dios.

Ser Hijo es tener una relación única, íntima y cordial con Dios, cuyo poder comparte y con cuya voluntad se identifica, realiza, proclama y defiende. Esto implica su misión en medio de los seres humanos, realizando esta voluntad poderosa de Dios pero mediante el camino de la debilidad que expresa la auto-donación divina.

3.3  Jesús, Dios oculto o la “epifanía oculta” del Hijo de Dios

Mc presenta la revelación de Jesús como una manifestación velada. Quiere respetar la libertad humana para aceptarle o rechazarle. Jesús muestra su carácter divino viviendo una auténtica existencia humana que acabará en un fracaso revelador. Todo esto supuso, por un lado, la incredulidad y el rechazo de los dirigentes y de la mayoría del pueblo y, por otro lado, la fe, aunque débil, de una parte de sus discípulos. Para este aspecto fundamental de la cristología marquiana, el autor se sirve de diversos motivos y temas:

  • el nombre con el que le designa: Jesús (Dios-salva);
  • la predicación en parábolas (medio que no deja de ser ambiguo) para que el pueblo “no crea”, pues Dios ya contaba con ello en su plan de salvación (4,10-12.33-34);
  • la revelación trágica que tuvo la obra de Jesús: abandono progresivo de los distintos sectores del pueblo, traición y abandono de sus discípulos, crucifixión que se convierte en el momento más revelador de su anonadamiento;
  • el título de “Hijo del hombre”;
  • y el llamado “secreto mesiánico”.

4. Hijo del Hombre

Jesús asume y se da así mismo este título. Es la designación más frecuente de Jesús y siempre en sus labios. En 2 ocasiones referido a su ministerio, en 9 a su muerte y resurrección, y en 3 a su parusía. Fuera de los evangelios sólo aparece en 4 ocasiones en Hch, Ap, Heb.

Gramaticalmente la fórmula equivale a “el humano” o “el hombre”. En tiempo de Jesús, en el ambiente judío, se usaba con una connotación de solidaridad, a veces negativa pero nunca como expresión religiosa o mesiánica. Dn 7 lo usa con sentido individual-colectivo, pero aplicado alegóricamente al Israel humillado. Sólo 1 Hen y 4 Esd (pertenecientes a la literatura apócrifa del AT) lo usan en sentido mesiánico individual.

Mc usa este título para presentar a Jesús como un hombre especial, capacitado con un poder divino de salvación que ejerce en debilidad, dando su propia vida, pero que resucita y finalmente, en su parusía, será restablecido públicamente por Dios. Jesús camina poderoso en la debilidad con el fin de congregar al pueblo escatológico de Dios.

Para valorar este título, debemos entenderlo a la luz del título de “Siervo de YHWH” y hemos de referirlo al ministerio de Jesús, a su pasión-muerte-resurrección y parusía. Parece que Jesús prefiere este título al de “Cristo” (Mesías) por ser menos político, por tener un carácter individual-corporativo, por aludir al carácter humano de su obra y por aludir al carácter de enviado escatológico resarcido por Dios.

Podemos afirmar que Mc representa una nueva etapa en el uso de este título que desarrolla con características propias la línea de Dan 7 y 1 Hen/4 Esd. Lo emplea como una explicación del título Cristo (Mesías). El sentido primario no sería escatológico, sino el de elegido de Dios, fiel y obediente a su misión, pero perseguido, por lo que será desagraviado y recompensado. Todas las perícopas en que se usa este título tienen dos características comunes: 1º defienden la autoridad que ejerce Jesús, aceptada y rechazada por unos y por otros, pero que será rehabilitada y reconocida por todos en el futuro; y 2º tiene un significado corporativo, pues es poder en beneficio de otros.

5. El secreto mesiánico

Entre los exegetas, se ha discutido mucho sobre el sentido de este aspecto de la obra.

Según Mc, Jesús impone varios tipos de silencios: a los demonios (éstos le obedecen), a sus discípulos sobre su mesianismo y también en la transfiguración (igualmente obedecen), y asimismo a algunos testigos de algunos de los signos con carácter mesiánico que hace (pero éstos no obedecen).

La razón de dicho secreto podría estar fundada en motivos históricos y teológicos, en cuanto que tiene interés para nosotros.

Desde el punto de vista histórico, habría que distinguir el secreto de los milagros del secreto propiamente mesiánico. El primero no es estrictamente histórico, aunque está fundado sobre las reticencias de Jesús ante las reacciones de los testigos de sus signos. El segundo sí es histórico y responde a las reticencias de Jesús ante los títulos “Cristo” (Mesías) e “Hijo de David”, que son ambiguos en el entendimiento de la gente.

Desde el punto de vista catequético, el motivo parece relacionado con la epifanía oculta de Jesús y las reacciones ante ella. 1º En cuanto al secreto de los demonios, pensemos que éstos están dotados de un conocimiento especial de la naturaleza profunda de Jesús, el cual les ordena silencio al respecto. 2º En cuanto al secreto de los milagros, parece sugerir el querer evitar que el pueblo se quede en lo meramente espectacular de estos signos sin que, con ello, no puedan llegar al conocimiento más auténtico de Jesús. 3º En cuanto el secreto ante el mesianismo, Mc parece sugerir que hemos de imitar a los discípulos que obedecen al respecto, perseverando en el seguimiento de Jesús, aunque aún no comprendamos plenamente y también podamos fallarle como ellos.

6. Discipulado. Eclesiología

Mc menciona dos grupos de seguidores de Jesús: los discípulos y los Doce. Distingue estos dos grupos porque así lo ha recibido de la tradición. Pero esta separación no es radical. De hecho, a veces se dirige a los Doce usando el término discípulos. Ambos están íntimamente relacionados y a la vez son separables.

6.1  Los discípulos y los Doce

Tienen dos características comunes:

a) Son un grupo cristológico al servicio del Reino

  • Proceden de la iniciativa gratuita de Jesús que los llama.
  • Su misma existencia tiene alcance cristológico y revela las pretensiones de Jesús.
  • Llamados para seguir a una persona que tiene un proyecto salvador.
  • Están identificados con la misión de Jesús al servicio del Reino.
  • Están unidos íntimamente a Jesús y entre ellos, formando una nueva fraternidad, con carácter misionero. Forman lo que podríamos llamar un “grupo-signo”.
  • Esta tarea la han de realizar a pesar de la incredulidad de los demás, pues se juegan su futuro escatológico.

b) El conocimiento de Jesús

En su calidad de discípulos, su tarea principal consiste en aprender del Maestro al que siguen. Son testigos de las palabras y obras de Jesús y de las reacciones de sus oyentes. Habrán de ir profundizando día a día hasta llegar a conocer la identidad de Jesús y su forma de actuar.

Mc señala a los discípulos una doble meta de conocimiento: el mesianismo y la divinidad de Jesús.

6.2  Los doce

Además de tener las características del discípulo, este grupo tiene algunas propias.

  • Han sido llamados y constituidos como grupo gratuita y libremente por Jesús. Son signo cristológico especial porque revelan de un modo peculiar las pretensiones de Jesús como Mesías que congrega al Israel escatológico. Son testigos especiales porque fueron llamados los primeros a estar con Él.
  • Tienen una misión especial. Comparten la misión con Jesús de anunciar el Reino pero con el poder añadido de expulsar demonios. Reciben el poder de Jesús para esta misión.

Así pues, los Doce tienen dos facetas: 1ª son modelo positivo y negativo de todos los discípulos; 2ª han recibido una tarea misionera especial, que realizan en virtud del poder y autoridad que Jesús les ha dado.

6.3  El grupo de los tres

Son Pedro, Santiago y Juan. Aparecen en Mc como prototipos de los Doce. Siendo testigos de Jesús, tuvieron experiencias especiales de su misión y destino: ante la curación de la hija de Jairo (5,37s); en la transfiguración (9,2.7); en Getsemaní (14,33).

6.4  Pedro

a) Imagen de Pedro

En el evangelio de Mc y después de Jesús, Simón–Pedro es la persona más relevante dentro del grupo de los Doce y de los discípulos. Mc le nombra 24 veces. En 3,16 indica el nombre nuevo que Jesús le da a Simón.

Hay cuatro episodios centrados en él: 1º confesión de Cesarea (8,27-30) y el reproche que le hace Jesús (8,31-33); 2º anuncio de la negación (14,26-31); 3º reprochado de nuevo en Getsemaní (14,37) y 4º la negación (14,66-72). Por otro lado, también Pedro aparece nombrado en primer lugar en todas las enumeraciones, presentándole así como el miembro más característico del grupo. Es portavoz y representante del grupo, manifestando lo que hacen o piensan los demás. Por eso a veces, cuando Pedro expone algo, la respuesta de Jesús va dirigida al grupo.

b) Valor de esta imagen

Los especialistas de Mc discuten sobre el valor positivo o negativo que ofrece el evangelista de la figura de Pedro. Depende de la interpretación global del evangelio y especialmente del discipulado. La imagen de Pedro no es independiente; está ligada a Jesús, al Reino, a los Doce, al discipulado y a la misión.

Hay dos posturas al respecto:

  • Anti-petrinos. La imagen sería negativa. Unos creen que Mc podría estar exponiendo el punto de vista helenista-cristiano y ve en Pedro al tipo del judeo-cristianismo. Otros que Mc expone el punto de vista judeo-cristiano que condena una actitud aperturista tipificada en Pedro. Y otros que Mc tipifica y condena en Pedro el punto de vista helenista.
  • Pro-petrinos. La mayoría de los exegetas opinan que la imagen es positiva, aunque no se puede negar los aspectos negativos que contiene. Es cierto que Mc es el que da la imagen menos favorable de todos los evangelios. Lo cierto es que Mc presenta a Pedro, por una parte, como modelo o tipo de discipulado y, por otra, como tipo de los responsables de la comunidad, llamados y elegidos por Jesús, al que acompañan y al que no llegan a conocer hasta el final.

6.5  Eclesiología

Para Mc, la Iglesia es una realidad escatológica, cristológica y misionera.

a) Escatológica

Porque nace como signo del Reino que ya ha comenzado con la actividad de Jesús y tiende a la participación plena de la salvación del Reino con Jesús. Se trata, pues, de la nueva familia escatológica, del Israel escatológico.

b) Cristológica

Porque se realiza eminentemente por Jesús. Jesús es el que llama a formar parte de ella, siguiéndole como discípulos, convirtiéndonos en su familia, haciendo su voluntad, estando con Él compartiendo su vida y reconociéndole como cumplimiento de la promesa, identificándonos con su persona y su proyecto.

c) Misionera

La Iglesia ha de significar la presencia del Reino y las pretensiones misioneras de Jesús. Sus miembros, además, son testigos y han de colaborar con su obra, dando testimonio con acciones y palabras.

Pero no se puede ser misionero sin conocer, convivir y seguir a Jesús, viviendo fraternalmente. Por tanto, es necesario vivir la ética del Reino, la cual condiciona el conocimiento de Jesús y la vida fraternal. Esta ética es necesaria, pues la comunidad siempre está expuesta a los peligros de la división y la incomprensión.

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