Apuntes sobre evangelios sinópticos #2: Historia de la interpretación

Continúo con la segunda parte de la serie de evangelios sinópticos (Mt, Mc, Lc). La primera parte puede verse aquí.

1. Los inicios del planteamiento crítico en la interpretación de los evangelios

El movimiento de la Ilustración tuvo también sus repercusiones en el mundo bíblico. Autores como H. S. Reimarus, G. Paulus, D. F. Strauss o F. C. Baur hicieron algunas valoraciones pero desde interpretaciones globales del cristianismo y no tanto desde un método suficientemente riguroso y objetivo.

El estudio científico propiamente dicho de las Escrituras no surge hasta el s. XIX. Los trabajos serios y críticos, en sentido moderno, empezaron con C. H. Weise (1801-1866) y con C. G. Wilke (1786-1854) que, por separado, llegaron a conclusiones similares: en la base de la tradición evangélica hay dos documentos fuentes, Mc y Q (quelle). Dieron así origen a la teoría de las dos fuentes que más adelante veremos. H. J. Holtzmann también contribuiría posteriormente a esta teoría, afirmando que Mc no era una síntesis de Mt y Lc, sino que era el evangelio más antiguo y el de mayor valor histórico.

  1. Drede (1901) irá más allá aún, defendiendo que Mc no es tanto una narración realista sino más bien un relato elaborado por motivos teológicos.

La Escuela liberal concede poca importancia a Mc y prefiere basarse en la fuente Q. Uno de sus autores, A. Harnack., defiende que Jesús es un maestro de moral racional y vaga.

La Escuela Escatológica se basa en Mc y en Q y defiende que la esencia del cristianismo no es una moral sino una esperanza. A. Loisy disociará el Jesús histórico del Cristo de la fe, originando una importante reacción en la Iglesia Católica.

Todos estos comienzos originaron una fuerte convulsión que se provocó en el seno de la Iglesia a principios del s. XX. Pero estos nuevos estudios, más propio de las iglesias reformadas que de la católica, no podían obviarse. En la Iglesia católica fue pionero en esto el P. G. Lagrange (1855-1938). La Iglesia actuaba más a la defensiva. Predominaba el deseo de salvar el valor histórico de los evangelios para no desposeer a la fe de una base objetiva y para que no se identificase con un sentimiento ciego (polémica antimodernista y antiprotestante).

La actitud actual de la Iglesia católica es totalmente receptiva a una investigación científica. Este impulso positivo empezaba con la encíclica Divino Afflante Spiritu de Pío XII (1943).

Posteriormente, en la instrucción de la Pontificia Comisión Bíblica Sancta Mater Ecclesia (1964) se hace un discernimiento positivo de los métodos de la exégesis científica de los evangelios. Ante la proliferación de métodos, saldrá a la luz otro documento de dicha Comisión, La Interpretación de la Biblia en la Iglesia (PCB 1993) puntualizando los logros y los límites del estudio actual de la Escritura.

2. El problema sinóptico

Ya explicábamos el significado del término sinóptico. El poner los tres evangelios en columnas paralelas ha servido desde la antigüedad para descubrir las concordancias y discordancias entre ellos. Trataremos de ver brevemente el hecho sinóptico como tal, en qué consisten las principales concordancias y discordancias, y presentaremos las principales teorías que pretenden explicar cómo fueron redactados y cuáles pudieron ser sus fuentes.

2.1  El hecho sinóptico

Previamente, conozcamos algunos conceptos importantes:

Llamamos perícopas de triple tradición a aquellas que son comunes a Mt, Mc y Lc (por ejem. la curación de un leproso Mc 1,40-45; Mt 8,2-4; Lc 5,12-16).

Llamamos perícopas de doble tradición a aquellas que son comunes a Mt y Lc (por ejem. las bienaventuranzas Mt 5,1-12; Lc 6,20-23).

Llamamos Tradiciones simples a las representadas en un solo evangelio (por ejem. el ayuno de Mt 6,16-18; los parientes de Jesús le buscan en Mc 3,20-21; el Magníficat de Lc 1,46-56).

Llamamos duplicados a las tradiciones que aparecen dos veces en un mismo evangelio (por ejem. la curación de dos ciegos Mt 9,27-31; 20,29-34).

Veamos ahora los tipos de concordancias y de discordancias sinópticas más importantes que se producen:

a) Concordancias

  • Se dan en cuanto a la materia: número de versículos comunes en los tres sinópticos o también sólo en dos;
  • en cuanto al orden de la materia: respondiendo a un mismo esquema, con identidad en los bloque literarios;
  • en cuanto a la forma literaria: se observan pequeñas coincidencias en un mismo relato;
  • a veces se dan concordancias verbales totales;
  • en citas del AT que no corresponden ni al texto hebreo ni al griego de los LXX.
  • Las semejanzas son mayores en las palabras del Señor que en la parte narrativa que las engloba.

b) Discordancias

  • En narraciones que tienen una misma estructura y parecen dependientes de una misma tradición, se encuentran palabras e ideas muy diferentes.
  • A veces se encuentran las mismas palabras que, sin embargo, sufren un cambio de sentido.
  • Otras son diferencias numéricas de personajes, de temporalidad o localización espacial, etc.

(Para una mayor y mejor comprensión de las mismas, consultar el libro de texto que hemos tomado este curso).

2.2  Teorías sinópticas

A la luz de estas concordancias y discordancias que hemos mencionado han surgido una serie de teorías que tratan de explicarlas. Veamos sólo las más importantes.

a) Teoría de la dependencia mutua

  1. J. Griesbach, a finales del s. XVIII, decía que el primer evangelio fue Mt, del que depende Lc. Mc sería simplemente una síntesis de ambos.

Crítica.- ¿Por qué Mc habría prescindido de tanta materia importante de Mt y Lc? ¿Por qué Mc, si es posterior, empobrece la forma lingüística de Mt?

b) Teorías del evangelio fundamental

Habría como tres versiones sucesivas:

+ G. E. Leesing (1778)

Habría un escrito antiguo apostólico, originariamente en arameo, el Evangelio de los Nazarenos, del cual dependerían, de forma independiente los tres sinópticos.

Crítica.- ¿Por qué Mt y Lc difieren en el orden precisamente cuando presentan el material que no cogió Mc?

+ J. G. Eichhorn (1804)

Hubo un escrito fundamental que constaba de tradiciones comunes a Mc, Mt y Lc (= C). Este escrito conoció diversas redacciones. Una le añadió la tradición común a Mt y Mc (A), otra le añadió la tradición común a Lc y Mc (B) y otra le añadió la tradición común a Mt y Lc (Q). De la unión de estas tradiciones procederían los actuales evangelios.

+ P. Rolland (1984)

Existiría un documento antiquísimo, en arameo o hebreo, en Jerusalén, que se le puede llamar Evangelio de los Doce (ED), el cual tuvo dos reelaboraciones con materiales diferentes y en comunidades distintas: una helenista en Antioquía (H) y la otra paulina en Filipo o Éfeso (P). Además, estaría la colección de dichos de Jesús (Q) que procedería probablemente de Cesarea.

Crítica.- peca de sincretista de las demás teorías. Además su teoría es muy ambiciosa al querer implicar las iglesias más importantes de los inicios y establecer unas relaciones entre ellas.

c) Teoría de la tradición oral

Según J. G. Herder (1877), los evangelios nacieron a partir de la primitiva catequesis oral, transmitida fielmente con estructuras fijas y estereotipadas. Así pues, no sería cuestión de fuentes literarias. Las semejanzas se darían porque todos dependerían de la misma tradición oral y las diferencias por la personalidad propia de cada evangelista y de sus comunidades.

Crítica.- Según Lc 1,1-4 ya existirían tradiciones escritas antes de la elaboración de los sinópticos. La sola tradición oral no puede explicar el problema sinóptico. Perícopas en las que cabría esperar una exactitud mayor en la tradición oral (Padrenuestro, palabras de la Eucaristía, etc.) tienen más diferencias que otras mucho menos importantes.

d) Teoría de las dos fuentes

Es la teoría más aceptada hasta ahora, pero sigue siendo teoría.

Primeramente, F. Schleiermacher, presenta la teoría de la existencia de una fuente Q (del alemán “quelle” = “fuente”). Basándose en el antiguo testimonio de Papías sobre Mt, considera que éste escribió una colección de palabras de Jesús (logia) en hebreo y que tuvo reelaboraciones en griego. La otra fuente sería un “proto-Mc”, de la que dependería Mt, Lc y Mc.

Pero la forma última de esta teoría la dieron Weisse, Wilke y Holtzmann.

Mc es el evangelio más antiguo del que dependen Mt y Lc. La materia común a estos dos últimos, que no está en Mc, procedería de Q. También Mt y Lc dispondrían de material propio. Mt y Lc estarían usando las dos fuentes comunes (Mc y Q) de modo independiente.

Bases de esta teoría:

  • El estilo de Mc es más arcaico que el de Mt y Lc y, por tanto, más antiguo.
  • En las perícopas de triple tradición, el orden de Mt y Lc coinciden mientras concuerdan a su vez con Mc.
  • Mt y Lc nunca coinciden en contra de Mc.
  • En las perícopas de doble tradición que no están en Mc, el orden de Mt y Lc es menos coincidente. Esto parece ser un indicio de que tanto Mt como Lc, sin relación entre sí, han usado a Mc.
  • Los “duplicados” de Mt y Lc indican que han incorporado dos fuentes, una de las cuales es Mc.

Bases teóricas sobre la fuente Q:

  • La existencia de una fuente Q es una hipótesis literaria, que se postula a partir de la materia común de Mt y Lc. Consistiría en una colección de palabras de Jesús (logia) sin contexto narrativo y con un solo episodio narrativo (Mt 8,5-13 = Lc 7,1-10).
  • En cuanto a la literalidad, Mt y Lc coinciden más en lo atribuido a Q que en el material narrativo procedente de Mc.
  • Se considera que Q era una fuente escrita primitivamente en arameo pero pronto traducida al griego.
  • El orden primitivo de Q se conserva mejor en Lc, pero Mt refleja más la forma semítica primitiva.
  • Un estudio comparativo del orden del material común de Lc y Mt (no marquiano) nos descubre una coincidencia muy alta en dicho orden; esto hace pensar en que la mejor explicación es atribuirla al uso de una fuente común (Q).

Se han realizado reconstrucciones hipotéticas de Q. No parece que contuviera el relato de la pasión ni se encuentran en estos dichos de Jesús palabras referidas a la cruz ni a su muerte.

La teología de Q estaba centrada en Jesús como “maestro” y en su función de “Hijo del Hombre” que se ha de manifestar como juez en el último día.

Parece que habría un parentesco literario entre Q y el apócrifo Evangelio de Tomás. Éste es una obra gnóstica del s. II descubierta en Nag Hammadi en 1948, que contiene también una colección de palabras de Jesús. Este apócrifo confirmaría la posibilidad de la fuente Q, pues ambas tendrían similares características, aunque ambas obras también contendrían notables diferencias.

Crítica.- Son tres las principales:

  • ¿Cómo es posible que Lc, si ha conocido a Mc, haya omitido tantas cosas (por ejem. Mc 6,45—8,26)?
  • ¿Cómo se pueden explicar los lugares en que Mt y Lc coinciden contra Mc si ambos utilizan supuestamente un texto independiente? (por ejem. Mt 8,2 y Lc 5,12 frente a Mc 1,40). Los defensores de la teoría dicen que tanto Mt como Lc buscan mejorar el estilo literario de Mc y a veces ambos coinciden en el empeño. O bien puede tratarse de correcciones del texto de Lc, realizadas a partir del texto de Mt, por escribas posteriores.
  • ¿Cómo se explica el problema de las “lecturas concluyentes” de Mc, que parece que a menudo fusiona dos textos paralelos, que se encuentran en su forma simple, uno en Mt y otro en Lc? (por ejem. Mc 10,27 en relación con Mt 19,26 y Lc 18,27).

e) Teoría de Boismard

Según este autor, habría cuatro documentos en el origen. Tres eran ya evangelios y constituían cada uno un conjunto homogéneo: (A) era de origen palestino y judeocristiano; (B) era una reinterpretación de A para iglesias pagano-cristianas; (C) sería una tradición antigua, probablemente de Palestina. Después estaría (Q) que sería la fuente de la que procederían muchas secciones comunes a Mt y Lc y que faltan en Mc.

Esta teoría es complicada pero se basa en principios sencillos y verosímiles:

  • Los distintos documentos evangélicos experimentaron redacciones sucesivas.
  • Los documentos evangélicos se influenciaron recíprocamente en la vida de las iglesias primitivas.
  • Los escritores se empeñaban en armonizar entre sí las distintas tradiciones escritas que conocían.

Coincide con la teoría de las dos fuentes en admitir una influencia de Mc sobre Mt y Lc, pero sería del Mc-intermedio y no de su última redacción.

También admite una cierta fuente Q para la parte común de Mt y Lc (aunque alguna cosa podría provenir del Mc-intermedio).

Los textos en que parece sintetizar a Mt y Lc se explican por su dependencia del Mt-intermedio y del proto-Lc.

Crítica.- Según el autor, el contenido de Q habría llegado indirectamente a Mc por medio del Mt-intermedio y del proto-Lc. ¿Cómo se explica que Mc no haya cogido contenidos tan importantes como los de Q si el propósito de los redactores era armonizar las tradiciones que llegaban hasta ellos?

Es difícil aceptar en bloque esta teoría tan compleja pero tiene muchos elementos originales convincentes.

3. La Escuela del Análisis de Géneros (Formgeschichte: Historia de las Formas)

Para el estudio de las fuentes de los evangelios no basta quedarse en la redacción de los mismos, sino que hay que recurrir a su etapa previa de tradición oral en la Iglesia primitiva. Entramos pues en la Historia de las Formas (HF) o Análisis de los Géneros literarios.

Este estudio tiene tres pioneros: K. L. Schimd, M. Dibelius y R. Bultmann.

3.1  Presupuestos y objetivos

Los presupuestos serían los siguientes:

  • Los evangelistas serían en la práctica meros recopiladores de la tradición existente en la Iglesia.
  • Los evangelios han surgido en la comunidad pascual y están escritos a la luz de la fe de la Pascua. La actitud de fe no tiene nada que ver con la preocupación histórica.
  • Equiparan la comunidad post-pascual con un grupo popular y creativo.

Los objetivos de la HF son dos:

  • Momento estático.- Clasificar todas las perícopas de los evangelios siguiendo criterios literarios, es decir, según su “forma” o “género”. La dificultad está en la divergencia de clasificaciones de las formas entre los distintos autores.
  • Momento dinámico.- Estudiar la evolución histórica de cada forma en la tradición hasta remontarse a esa circunstancia o contexto vital (Sitz in Leben) de la Iglesia primitiva en que nació.

Aunque parece un objetivo demasiado ambicioso y parece imposible, lo cierto es que los autores no aspiran a una ciencia exacta. Afirman que se puede llegar a algunas conclusiones porque hay dos puntos de referencia. 1) Los cambios que Mt y Lc realizan en Mc y en Q tienen una cierta regularidad que permite deducir algunas constantes o “leyes” que han regido la evolución de la tradición. 2) Es legítimo establecer un cierto paralelismo entre la tradición evangélica y la transmisión de otras literaturas populares que se conocen.

3.2  Clasificación de las formas literarias

En esta clasificación seguiremos a Bultmann.

Se dividen en dos grandes grupos:

a) Materia discursiva

  • Palabras de sabiduría: Proverbios sapienciales (Mt 6,19-34; 12,34; 24,28).
  • Palabras proféticas y apocalípticas. Anuncios de la venida del reino de Dios (Mt 5,3-9; 11,5s).
  • Palabras legales y reglas de la comunidad. Combatiendo la piedad externa y dando reglas para la comunidad y para la misión (Mt 5,21s; 6,2-18; 10; 18,15-22).
  • Palabras “yo”. Jesús habla de su venida o de su persona (Mc 2,17; Mt 10,34-36; 11,25-30; 19,28-30).
  • Parábolas. Relatos tomados de la vida cotidiana en los que resaltan algún elemento relacionado con una enseñanza que Jesús quiere dar.

Además de estos tipos, Bultmann señala también otros llamados apotegmas, que son perícopas tradicionales que transmiten una palabra de Jesús encuadrada en un texto narrativo. Descubre tres tipos de apotegmas:

  • Apotegmas polémicos. Zanjando una controversia presentada en un marco narrativo. (Mc 2,1-12; 2,23-28; 3,1-6).
  • Apotegmas didascálicos. Son en torno al magisterio de Jesús. (Mc 10,17-22; 12,28-34).
  • Apotegmas biográficos. Referidos a aspectos directos de la vida de Jesús. (Mc 1,16-20; 6,1-6; Lc 11,27-28).

b) Material narrativo:

  • Relatos de milagros. Tanto los de curación como los que realiza sobre la naturaleza. Tienen un esquema común: 1) presentación de circunstancias y gravedad de la situación; 2) encuentro con Jesús y petición; 3) realización del milagro; 4) efecto y reacción final.
  • Narraciones y leyendas. Engloba el resto de la materia narrativa.

3.3  Valoración

  • En principio, el método es legítimo y positivo. Se puede y se deben estudiar las formas o géneros evangélicos y su evolución en la tradición.
  • La HF subraya que los evangelios son libros de la Iglesia: 1º porque recogen una tradición que se ha configurado y transmitido en su seno, 2º porque expresan la fe de la Iglesia y 3º porque ella se ha reconocido en estas obras y no en otras.
  • La HF acerca los evangelios a la Iglesia, pero separa a ambos de Jesús de Nazaret. Considera que se abre un abismo entre Jesús y la comunidad post-pascual. Sin embargo, la mayoría de los exegetas modernos consideran una exageración esta opinión de los fundadores de la HF.
  • El método de la HF nos lleva hasta la comunidad pre-pascual donde se encontraría el sitz in leben más adecuado de muchas tradiciones.
  • La comunidad post-pascual (con métodos de transmisión orales tradicionales judíos más estrictos y fiables) no es equiparable a los grupos populares, que funcionan como portadores de tradiciones folclóricas.
  • No se debe establecer una relación demasiado rígida entre determinado sitz in leben y una forma literaria. Una forma puede usarse y transmitirse en contextos vitales diversos de la comunidad.
  • La fe cristiana no es incompatible con la preocupación histórica. La fe pascual de ninguna manera se desvincula del Jesús terrestre. La fe cristiana implica necesariamente la voluntad de mantener la vinculación histórica con el dato de Jesús. De hecho, este deseo de vincular históricamente la fe, fue un factor crucial para que surgieran los evangelios.

4. Escuela del Análisis de la composición (Historia de la redacción, Redaktionsgeschichte)

Los iniciadores de este método fueron H. Conzelmann (1954), W. Marxen (1956), y W. Trilling (1958).

La Historia de la Redacción (HR) viene a ser una consecuencia que brota de la misma HF porque estudia la última etapa de la historia de la tradición, la obra de los redactores de los evangelios. Y a la vez quiere ser una corrección o crítica a la HF porque parte del supuesto que los evangelistas son más que meros recopiladores, son autores propiamente dichos y hay que considerar sus objetivos y teologías.

Normalmente los trabajos de la HR suponen los de la HF y estudian las modificaciones que el último redactor introdujo en la materia anterior, lo que se llamarían “aportes redaccionales”. Éstos revelan la intención y la teología del evangelista.

Hay especialistas de la HR que hablan de “estudio o crítica de la composición”, ya que piensan que no es tan importante distinguir entre tradición y “aportes redaccionales”. El evangelista hace suya toda la materia que recibe. El estudioso sólo debe comprender el sentido que tiene su obra en conjunto y basta, pues suponen que el evangelista ha hecho una síntesis propia reinterpretando todo lo que asume. Éstos dependen menos de la historia de la tradición que los de la HR estricta.

5. Los pasos de la exégesis según el método histórico-crítico

Crítica literaria.- búsqueda de las fuentes escritas comparando los textos.

Crítica de la tradición.- Análisis de tradiciones y análisis de géneros. Estudio de la pre-historia oral de los textos, sus formas o géneros y sus evoluciones históricas (HF).

Crítica de la redacción.- Análisis de la composición. Estudio del trabajo redaccional de los evangelistas.

Crítica histórica.- estudia el valor histórico de los textos sirviéndose de unos “criterios de historicidad”.

6. Otras tendencias en los estudios de los evangelios sinópticos

Sin poder detenernos en ellos, solamente señalaremos las tendencias más importantes en los estudios de los sinópticos.  Serían las siguientes:

  • el estudio de la narratividad (narrative criticism),
  • el estudio de la respuesta del lector (reader-response criticism),
  • el análisis estructural
  • y el método sociológico.
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